Nuestro ritmo cotidiano, nuestros hábitos, la sociedad en la que vivimos han hecho de nosotros seres en los que el cuerpo y la mente no están apenas conectados entre sí, reaccionando cada uno por su cuenta, muchas veces de forma independiente.
Sin embargo, cuando estamos concentrados, podemos sentir que el cuerpo y la mente están sincronizados y esa sensación, sin que seamos conscientes, y sin saber por qué, nos hace sentir satisfechos.
¿Por qué no sentir esa satisfacción más a menudo?

